El divorcio es complicado. No hay nada más fácil. Entre el peso emocional y las consecuencias económicas, puede parecer que todo tu mundo se divide en dos montones. La mayoría de la gente entra en el proceso obsesionada con una cosa: quién se queda con qué. La casa. La cuenta de ahorros. El fondo de jubilación construido durante décadas.
Pero ésta es la cuestión a la que no se presta suficiente atención hasta que es demasiado tarde: ¿Qué ocurre con la deuda?
Comprender la división de deudas según la ley de Florida
Piensa en ello. Como pareja casada, probablemente hayáis acumulado obligaciones financieras juntos: saldos de tarjetas de crédito, un préstamo para el coche, una hipoteca. No desaparecen cuando firmáis los papeles del divorcio. Y en Florida, los tribunales tratan las deudas igual que los bienes: todo se divide.
Según el Estatuto de Florida 61.075La ley lo llama “reparto equitativo”. En términos sencillos, eso significa que el tribunal intenta repartir las cosas equitativamente, no siempre al 50%, sino tan equitativamente como permitan las circunstancias. Así que sí, la deuda de la tarjeta de crédito de tu cónyuge podría acabar siendo también tu problema. ¿Y el préstamo del coche a su nombre? Eso podría volver a ti de alguna forma.
Antes de dar por sentado que sabes cómo están las cosas desde el punto de vista financiero, merece la pena que te preguntes: ¿Conozco realmente todas las deudas de mi cónyuge? Mucha gente se sorprende, a veces por sorpresa, de lo que sale a la luz durante el proceso de divorcio. Las deudas ocultas son más comunes de lo que crees, y si tu nombre está vinculado a alguna de ellas, podrías ser considerado responsable.
Aquí es donde la cosa se complica. Un juez puede dictar una orden judicial dividiendo las responsabilidades económicas, pero esa orden no cambia el nombre de quién aparece en un préstamo o tarjeta de crédito. Al prestamista le da igual lo que diga la sentencia de divorcio. Si aparece tu nombre, irán a por ti.
Tomemos como ejemplo a John y Jane. Tras su divorcio, Jane se quedó con la casa de San Petersburgo y el tribunal le ordenó que se mantuviera al día con la hipoteca, que estaba a nombre de ambos. Durante un tiempo, todo pareció ir bien. Entonces Jane dejó de hacer los pagos y la casa entró en ejecución hipotecaria. John, al estar en la hipoteca, es ahora también demandado en la ejecución hipotecaria. Como resultado, su crédito está destruido, y Jane ha arruinado aún más su vida. Su vida financiera se sumió en el caos, a pesar de que un tribunal ya había dicho que la casa no era responsabilidad suya.
Éste es exactamente el tipo de escenario que nadie ve venir, pero ocurre más de lo que la gente cree. John se habría beneficiado de hablar con Coleman Law Group durante aquel divorcio y posterior ejecución hipotecaria.
Si te enfrentas a un divorcio y te preocupa cómo pueden afectar las deudas a tu futuro, no esperes a que el daño esté hecho. Llama a Coleman Law Group al 727-214-0400 para una consulta gratuita. Sus abogados te explicarán tus derechos, revisarán tu situación financiera y te ayudarán a tomar decisiones inteligentes antes de que te salgan caras.


